UNIVERSIDAD
NORORIENTAL PRIVADA “GRAN MARISCAL DE AYACUCHO”
UNIVERSIDAD
VALLE DEL MOMBOY
DECANATO
DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
MAESTRÍA
EN GERENCIA EDUCATIVA
GESTIÓN
EDUCATIVA
EN
LA
EVALUACIÓN
INSTITUCIONAL
PARTICIPANTE:
MASIAS
LUZMAR
C.I:
14.932.829
BARINAS,
ABRIL DE 2015
Gestión Educativa en la Evaluación Institucional
La
gestión es entendida como un conjunto de acciones que se llevan a
cabo para alcanzar un objetivo previsto; implicando tareas o momentos
en el que se planifica lo que se desea hacer, la ejecución de lo
planificado y el proceso de control y evaluación. En un centro
educativo este sentido amplio de gestión se lleva a cabo cuando sus
actores (directivos, docentes, administrativos, obreros, padres y
representantes, vecinos) actúan con intenciones diversas, pero con
un propósito educativo: el que los educandos adquieran los
conocimientos y habilidades necesarias para que puedan desenvolverse
en la vida, por consiguiente todos los actores son responsables de la
gestión de esos espacios de aprendizaje y convivencia.
La
gestión diaria en nuestras escuelas depende del desenvolvimiento de
sus actores en espacios diferenciados (aulas, oficinas, pasillos,
canchas, comunidad), pero concretos, donde se desarrollan en todo
momento los procesos educativos; siendo un error pensar que la
gestión de una institución es un asunto que sólo incumbe a sus
directivos y que solamente se lleva acabo en la dimensión
administrativa, pero no es así; también forma parte de la gestión
lo que sucede en el aula, ya que los maestros al enseñar, planifican
un conjunto de actividades que luego de llevarlas a cabo, son
evaluadas. Por otra parte, las relaciones que todos los actores
establecen entre ellos y con el entorno (comunidad) hacen referencia
a otras mas acciones que favorecen al propósito educativo de la
escuela.
Una gestión es satisfactoria
mientras más próxima esté a sus actores, los considere parte vital
del proceso, se conozca el contexto y sus realidades; por
consiguiente, la fase de planificación adquiere mucha importancia,
asimismo, la fase de evaluación no intentando tanto controlar si el
objetivo se alcanzó o no, sino recoger información que puede
mejorar la acción en el futuro.
Ante todo, una buena gestión depende
de su dirección porque garantiza que las propuestas se lleven a
cabo; por lo tanto, a la cabeza de la escuela debe existir una
persona o un grupo de personas que sean capaces no sólo de coordinar
el trabajo de todos sino que puedan mejorar su rendimiento. Por
consiguiente la calidad educativa depende de una buena gestión.
Para
garantizar la calidad educativa en la escuela se hace imprescindible
que el gerente o la dirección, cumplan como primera función el
producir resultados finales, por lo que se debe saber lo que se tiene
que hacer, cómo se hace y lograr que se haga, estar pendientes de
que se hagan las cosas. Una segunda función es la organización, la
eficiencia, que las metas se alcancen y se implementen; interesándose
cómo se esta haciendo el trabajo, no solamente el qué y el para
qué; deben ser buenos administradores, atentos al orden, a la
rutina. Una tercera función se trata que tienen que ser personas
entusiastas que aprovechen el conflicto para introducir ideas
novedosas; la educación en busca de la calidad necesita que desde la
dirección surjan nuevas acciones capaces de hacer frente a los
nuevos retos. Una cuarta función es el director integrador, una
buena dirección debe tender a formar equipos, es decir, debe
integrar las ideas de todos, facilitar los consensos, por lo tanto
interesarse por las relaciones humanas.
Es un gran trabajo cumplir con estas
cuatro funciones que garantizan la calidad en la organización
educativa; siendo importante pasearse por los diversos estilos de
liderazgos, a fin de que puedan complementarse; sin pasar por alto
que la escuela como organización le imprime a las tareas de gestión
un carácter pedagógico, ya que no se trata solo de administrar
recursos, sino en el crecimiento del individuo como persona y como
ciudadano, adquiriendo así la gestión un aspecto formativo y
reflexivo.
A estas cuatro funciones se le debe
anexar una quinta función, la del gerente evaluador, que sea capaz
de dinamizar y retroalimentar acciones que marquen el rumbo de
practicas colectivas; que entienda que evaluar los procesos
educativos, no sólo es cuestión técnica y burocrática, ni una
decisión individual, sino una cuestión de decisiones
institucionales, con criterios necesarios para encaminar y reorientar
dichas acciones, con consecuencias que recaen sobre los alumnos,
sobre los padres de esos alumnos, sobre los profesores de esos
alumnos, sobre los demás actores, sobre la organización.
El
gerente como evaluador debe establecer los niveles de calidad en los
que se encuentra la escuela y hasta los niveles de compromiso que
tienen sus actores, considerando la individualidad, las relaciones y
el contexto; apoyándose en técnicas y herramientas adecuadas que
aplicadas con criterio permitan de manera objetiva alcanzar una
mirada real de la calidad de las experiencias educativas, de las
acciones y/o tareas que se llevan a cabo por cada uno de los actores
de la institución.
Los hallazgos de la evaluación
institucional le deben permitir al gerente reflexionar sobre su
práctica, y al hacerlo, tener la posibilidad de iniciar
transformaciones como la adaptación curricular, elaboración
conjunta de proyectos, definir las maneras de enseñar, el perfil del
docente, así como definir los conocimientos, actitudes y habilidades
que deberían adquirir los estudiantes (perfil), entre muchas otras
acciones. Es importante que un gerente comprenda que los espacios de
reflexión y evaluación ayudan a combatir las frustraciones o
errores pero que también ayudan a compartir las enormes
responsabilidades que hay que asumir cuando se ejercen funciones en
escuelas donde sus actores están realmente comprometidas con su
misión educativa contextualizada.
Permitiendo , ademas gestionar y
dinamizar las innovaciones, a fin de mejorar la calidad del proceso
más importante de la escuela, como lo es el de los aprendizajes de
los alumnos, atendiendo y comprendiendo lo que sucede en toda la
institución; sin olvidar que los procesos de transformación no
dependen solamente de desear el cambio o de realizar una correcta
planificación.
Saber gestionar estas innovaciones,
implica una competencia que deben adquirir todos los educadores,
tanto los que cumplen tareas de dirección como los que laboran en el
aula; competencia que lleva inmersa la autonomía en la tomas de
decisiones, generando un ambiente que favorezca la participación, el
diálogo y el consenso; y sobre todo el reflexionar continuamente.
COMENTARIO SOBRE EL BLOG
En
la actualidad el docente debe sumar a su perfil, el manejo o
dominio de las TIC, o por lo mínimo estar al tanto del uso de
herramientas para incorporarlas a su metodología de trabajo.
Este
reto se debe asumir una vez que el estudiante tiene a su disposición
la canaima educativo como recurso de aprendizaje, estando inmerso en
una sociedad tecnológica.
Nuestra
formación docente, también debe incluir metodologías de trabajo
donde se ponga en práctica las habilidades en el manejo de las redes
sociales y herramientas como el blog educativo; representando un
logro en la actualización del currículo de la Universidad.
Con
la apertura del blog educativo para el primer ensayo de la primera
materia de la Maestría, se puso en evidencia el manejo de tal
herramienta tecnológica, representando para mi un reto puesto, que
aunque contaba con una cuenta en gmail, no había tenido la
curiosidad de explorar a profundidad el correo y las diversas
opciones que ofrece. Una vez facilitado el tiempo por la docente de
esa materia Prof. Yolanda Esteban, llegando frente al computador
entre en el buscador de Google: como aperturar un blog, después de
leer las indicaciones; accedí al correo gmail, recordando las
indicaciones dada, seleccione blooger y allí estaba, simplemente
seguí las instrucciones y cree mi blog.
La
debilidad la encontré fue al publicar el trabajo en el blog, pero
gracias al ensayo y error logre la publicación y el manejo del blog.